Hace unos días recordábamos con dolor un
aniversario más del golpe de Estado que dio inicio a la noche más cruel y larga
de la historia argentina. Noche que antes de terminar nos tenía reservado uno
de los episodios más dolorosos de esa historia.
En efecto, parece ser que en estos meses
del año todo recuerdo viene acompañado de dolor para el pueblo argentino; tanto
es así que algunos, tal vez por no querer sentir dolor, prefieren no recordar.
Pero ante ese dolor,
y ante ese intento de que olvidemos que nos plantearon algunos sectores de
poder en los últimos años, es que nosotros como trabajadores de la educación
debemos plantarnos fuertemente y expresar que el dolor por las heridas que no
cierran está acompañado por un orgullo igual de fuerte, orgullo por quienes
dieron la vida por nuestro país ya sea en defensa de sus ideales o en el campo
de batalla.
En efecto; la dictadura antes de irse,
cuando ya estaba debilitada, intentó tocar los más profundos sentimientos de
nuestro pueblo, buscó cambiar el lugar que la historia le tenia reservado al
régimen más brutal que conoció nuestro país; para ello envió jóvenes soldados a
recuperar las Islas Malvinas que desde 1.833 estaban en poder del imperialismo
inglés.
A la guerra de Malvinas la podemos
analizar desde diferentes puntos de vista. Podemos detenernos en los argumentos
esgrimidos por nuestro país para reclamar las islas, la hermanita perdida que
dice Atahualpa; si es así haríamos referencia al descubrimiento de las islas
por un marino al servicio de España, Esteban Gómez, que integraba la expedición
de Magallanes y que al ver que el Estrecho que une los dos Océanos era de
difícil navegación decidió desobedecer ordenes y volver a España antes que
comprometer su nave y tripulación, en esa vuelta fue que descubrió las Islas
Malvinas; también deberíamos mencionar como los británicos ocuparon por la
fuerza las islas en 1.833 y cual fue su política imperialista basada no en la
conquista de territorios extensos, sino en la ocupación de puntos estratégicos
en distintos lugares del mundo (sobretodo si tenemos en cuenta el Siglo XIX).
Así fue que ocuparon el Peñón de Gibraltar, que une el Mediterráneo con el
Atlántico, Hong Kong y las Malvinas, próxima a la unión entre los dos océanos.
Otra mirada nos puede llevar a lo que
planteábamos al principio; como un gobierno dictatorial desprestigiado,
devaluado, hace un último intento para salvar su poder y en ese intento no mide
las consecuencias; si adoptamos este punto de vista nos resulta incomprensible
como el presidente de facto Galtieri pensó que los ingleses no iban a mandar
tropas a dar pelea, que Inglaterra iba a aceptar que un país sudamericano lo
eche de las islas, ¿eran tan ingenuos los generales del terror para pensar que
Estados Unidos se iba a mantener neutral en un conflicto que involucraba a su
principal aliado estratégico? ¿es que acaso alguien con conocimientos mínimos
en materia militar pudo pensar que Argentina tenía posibilidades de éxito
contra uno de los cinco países más poderosos del mundo? Estas preguntas y otras
nos surgen y nos permiten observar que quienes usaron la brutal fuerza contra
los inocentes ciudadanos fueron incapaces de medir las consecuencias de sus
actos.
Esta mirada sirve a la vez para analizar
algo sumamente inquietante: como pudo un gobierno dictatorial, que días antes
había soportado una marcha opositora en Plaza de Mayo, marcha de trabajadores
que había sido duramente reprimida; como pudo ese gobierno lograr que ese 2 de
Abril de 1982 gran parte de la población se manifieste a favor de la guerra y
que, en ese manifestarse, termine victoreando al mismo Galtieri que dos días
antes había, como decíamos, reprimido duramente a trabajadores que reclamaban
por sus derechos y demandaban un pronto retorno a la democracia. Ese clima
triunfalista siguió hasta principios de Junio, se organizaron colectas,
campañas publicitarias, programas de solidaridad con los soldados que estaban
en las islas, etc.
Analizar esta cuestión nos lleva
ineludiblemente a observar como se usaron en esos meses que duró el conflicto
los medios de comunicación que en lugar de informar, desinformaron; medios que
estuvieron bajo el estricto control de la dictadura y que dijeron hasta días
antes de la rendición (14 de Junio) que Argentina iba ganando. Era la sociedad
de 1982 una sociedad muy diferente a la actual, a pesar de que solo pasaron
veinticinco años recordemos que no había en ese entonces televisión por cable
ni tampoco Internet, por lo cual era muy difícil informarse a través de medios
de prensa extranjeros; por lo tanto fue más fácil orquestar una campaña de
prensa para mantener engañada a la población y que gran parte de la misma
piense que la guerra iba siendo exitosa para nuestro país.
Pero sin duda en la parte que más nos
debemos detener al referirnos a la guerra de Malvinas es en nuestros soldados,
aquellos que dieron la vida en el campo de batalla, también los que volvieron y
sufrieron secuelas físicas o psíquicas y también por supuesto en los que
regresaron sin daño alguno. Los argentinos fueron soldados que estaban haciendo
el Servicio Militar Obligatorio, consistente más en recibir los famosos
“bailes” de parte de los oficiales que en verdadero entrenamiento militar, y se
enfrentaron con un ejercito profesional de los mejores del mundo. Hubo
testimonios de soldados ingleses que dijeron estar sorprendidos porque ellos,
hombres maduros ya, estaban enfrentándose con jóvenes que estaban saliendo
recién de la adolescencia.
Como si fuera poco la diferencia de
entrenamiento, tengamos en cuenta que los ingleses tenían mejor equipamiento en
todo sentido, desde el abrigo personal hasta los barcos y aviones pasando
obviamente por las armas que llevaba cada soldado.
Abundan los testimonios de soldados
argentinos, ya sea en libros o inclusive resulta recomendable la película
documental “iluminados por el fuego”, que expresan que nuestros soldados
pasaron frío, hambre y que hasta tuvieron que soportar que algunos oficiales,
no todos, se diviertan “bailándolos” y que cuando pedían un poco más de comida
los estaquearan a la intemperie como castigo. Esos soldados tuvieron que pasar
días en sus trincheras esperando que lleguen los ingleses y cuando estos llegaron
tuvieron que combatir. El resultado fue el previsible.
Al acercarse el 2 de Abril nuestro primer
recuerdo va hacia los caídos en Malvinas, también hacia sus familias.
También debemos recordar a los soldados
que volvieron, que la pasaron muy mal en las islas, que vieron morir a sus
compañeros, y que, tal vez la parte más siniestra de esta historia, cuando
regresaron al continente trataron de ser ocultados por la dictadura que hizo un
último intento por salvar su gobierno: ocultar la derrota.
Tenemos que tener en claro que esta
guerra, la única guerra en la que participo Argentina en el Siglo XX y la única
guerra en que nuestro país fue derrotado, nos dejo verdaderos héroes. Cuando
hablamos de historia y hablamos de los próceres (San Martín, Belgrano, Artigas,
etc.) nos referimos a hechos muy lejanos, es hora de que en las aulas de
nuestras escuelas empecemos a hacer referencia a los valientes que murieron
hace 25 años o que están vivos, es hora de que a nuestros alumnos les
expliquemos que la historia no se refiere solamente a hechos muy lejanos en el
tiempo, sino que también se ocupa de lo ocurrido hace poco y que si bien en
otra época hubo grandes patriotas en la Argentina, hoy también podemos
cruzarnos por la calle con un ex combatiente que ofreció su vida por el país.
Gustavo
Blanc
AGMER Seccional Uruguay