2 de Abril – Conmemoración de la Guerra de Malvinas

 

Hace unos días recordábamos con dolor un aniversario más del golpe de Estado que dio inicio a la noche más cruel y larga de la historia argentina. Noche que antes de terminar nos tenía reservado uno de los episodios más dolorosos de esa historia.

En efecto, parece ser que en estos meses del año todo recuerdo viene acompañado de dolor para el pueblo argentino; tanto es así que algunos, tal vez por no querer sentir dolor, prefieren no recordar.

Pero ante ese dolor, y ante ese intento de que olvidemos que nos plantearon algunos sectores de poder en los últimos años, es que nosotros como trabajadores de la educación debemos plantarnos fuertemente y expresar que el dolor por las heridas que no cierran está acompañado por un orgullo igual de fuerte, orgullo por quienes dieron la vida por nuestro país ya sea en defensa de sus ideales o en el campo de batalla.

En efecto; la dictadura antes de irse, cuando ya estaba debilitada, intentó tocar los más profundos sentimientos de nuestro pueblo, buscó cambiar el lugar que la historia le tenia reservado al régimen más brutal que conoció nuestro país; para ello envió jóvenes soldados a recuperar las Islas Malvinas que desde 1.833 estaban en poder del imperialismo inglés.

A la guerra de Malvinas la podemos analizar desde diferentes puntos de vista. Podemos detenernos en los argumentos esgrimidos por nuestro país para reclamar las islas, la hermanita perdida que dice Atahualpa; si es así haríamos referencia al descubrimiento de las islas por un marino al servicio de España, Esteban Gómez, que integraba la expedición de Magallanes y que al ver que el Estrecho que une los dos Océanos era de difícil navegación decidió desobedecer ordenes y volver a España antes que comprometer su nave y tripulación, en esa vuelta fue que descubrió las Islas Malvinas; también deberíamos mencionar como los británicos ocuparon por la fuerza las islas en 1.833 y cual fue su política imperialista basada no en la conquista de territorios extensos, sino en la ocupación de puntos estratégicos en distintos lugares del mundo (sobretodo si tenemos en cuenta el Siglo XIX). Así fue que ocuparon el Peñón de Gibraltar, que une el Mediterráneo con el Atlántico, Hong Kong y las Malvinas, próxima a la unión entre los dos océanos.

Otra mirada nos puede llevar a lo que planteábamos al principio; como un gobierno dictatorial desprestigiado, devaluado, hace un último intento para salvar su poder y en ese intento no mide las consecuencias; si adoptamos este punto de vista nos resulta incomprensible como el presidente de facto Galtieri pensó que los ingleses no iban a mandar tropas a dar pelea, que Inglaterra iba a aceptar que un país sudamericano lo eche de las islas, ¿eran tan ingenuos los generales del terror para pensar que Estados Unidos se iba a mantener neutral en un conflicto que involucraba a su principal aliado estratégico? ¿es que acaso alguien con conocimientos mínimos en materia militar pudo pensar que Argentina tenía posibilidades de éxito contra uno de los cinco países más poderosos del mundo? Estas preguntas y otras nos surgen y nos permiten observar que quienes usaron la brutal fuerza contra los inocentes ciudadanos fueron incapaces de medir las consecuencias de sus actos.

Esta mirada sirve a la vez para analizar algo sumamente inquietante: como pudo un gobierno dictatorial, que días antes había soportado una marcha opositora en Plaza de Mayo, marcha de trabajadores que había sido duramente reprimida; como pudo ese gobierno lograr que ese 2 de Abril de 1982 gran parte de la población se manifieste a favor de la guerra y que, en ese manifestarse, termine victoreando al mismo Galtieri que dos días antes había, como decíamos, reprimido duramente a trabajadores que reclamaban por sus derechos y demandaban un pronto retorno a la democracia. Ese clima triunfalista siguió hasta principios de Junio, se organizaron colectas, campañas publicitarias, programas de solidaridad con los soldados que estaban en las islas, etc.

           Analizar esta cuestión nos lleva ineludiblemente a observar como se usaron en esos meses que duró el conflicto los medios de comunicación que en lugar de informar, desinformaron; medios que estuvieron bajo el estricto control de la dictadura y que dijeron hasta días antes de la rendición (14 de Junio) que Argentina iba ganando. Era la sociedad de 1982 una sociedad muy diferente a la actual, a pesar de que solo pasaron veinticinco años recordemos que no había en ese entonces televisión por cable ni tampoco Internet, por lo cual era muy difícil informarse a través de medios de prensa extranjeros; por lo tanto fue más fácil orquestar una campaña de prensa para mantener engañada a la población y que gran parte de la misma piense que la guerra iba siendo exitosa para nuestro país.

Pero sin duda en la parte que más nos debemos detener al referirnos a la guerra de Malvinas es en nuestros soldados, aquellos que dieron la vida en el campo de batalla, también los que volvieron y sufrieron secuelas físicas o psíquicas y también por supuesto en los que regresaron sin daño alguno. Los argentinos fueron soldados que estaban haciendo el Servicio Militar Obligatorio, consistente más en recibir los famosos “bailes” de parte de los oficiales que en verdadero entrenamiento militar, y se enfrentaron con un ejercito profesional de los mejores del mundo. Hubo testimonios de soldados ingleses que dijeron estar sorprendidos porque ellos, hombres maduros ya, estaban enfrentándose con jóvenes que estaban saliendo recién de la adolescencia.

Como si fuera poco la diferencia de entrenamiento, tengamos en cuenta que los ingleses tenían mejor equipamiento en todo sentido, desde el abrigo personal hasta los barcos y aviones pasando obviamente por las armas que llevaba cada soldado.

Abundan los testimonios de soldados argentinos, ya sea en libros o inclusive resulta recomendable la película documental “iluminados por el fuego”, que expresan que nuestros soldados pasaron frío, hambre y que hasta tuvieron que soportar que algunos oficiales, no todos, se diviertan “bailándolos” y que cuando pedían un poco más de comida los estaquearan a la intemperie como castigo. Esos soldados tuvieron que pasar días en sus trincheras esperando que lleguen los ingleses y cuando estos llegaron tuvieron que combatir. El resultado fue el previsible.

Al acercarse el 2 de Abril nuestro primer recuerdo va hacia los caídos en Malvinas, también hacia sus familias.

También debemos recordar a los soldados que volvieron, que la pasaron muy mal en las islas, que vieron morir a sus compañeros, y que, tal vez la parte más siniestra de esta historia, cuando regresaron al continente trataron de ser ocultados por la dictadura que hizo un último intento por salvar su gobierno: ocultar la derrota.

Tenemos que tener en claro que esta guerra, la única guerra en la que participo Argentina en el Siglo XX y la única guerra en que nuestro país fue derrotado, nos dejo verdaderos héroes. Cuando hablamos de historia y hablamos de los próceres (San Martín, Belgrano, Artigas, etc.) nos referimos a hechos muy lejanos, es hora de que en las aulas de nuestras escuelas empecemos a hacer referencia a los valientes que murieron hace 25 años o que están vivos, es hora de que a nuestros alumnos les expliquemos que la historia no se refiere solamente a hechos muy lejanos en el tiempo, sino que también se ocupa de lo ocurrido hace poco y que si bien en otra época hubo grandes patriotas en la Argentina, hoy también podemos cruzarnos por la calle con un ex combatiente que ofreció su vida por el país.

 

Gustavo Blanc

AGMER Seccional Uruguay

 

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