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La
UBA abre la demorada reforma de su estatuto
Sesiona
de nuevo la Asamblea de la UBA
ANALISIS
DE LAS PROTESTAS EN LAS UNIVERSIDADES: “Hay una crisis de autonomía”
Honoris Causa para Marilena
Chauí
Entrevista con
Marilena Chauí: La universidad camina hacia su destrucción
Minorías intensas y ciudadanía universitaria
Viernes, 03 de Agosto de 2007
Por Julián Bruschtein
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La asamblea de
Desde que la democracia volvió a instalarse en el
país en 1983 es la primera vez que se convoca a una asamblea para reformar el
estatuto que rige
El lunes los protagonistas serán los mismos que
participaron de aquella polémica asamblea: representantes de profesores,
graduados y alumnos de todas las facultades, más los decanos y miembros del
Consejo Superior. Políticamente, a grandes rasgos, habrá una mayoría formada
por sectores radicales, peronistas y aliados, el bloque que encumbró al rector
Rubén Hallú. Como primera minoría, un espacio de centroizquierda,
encabezado por los llamados “cuatro decanos” (ver aparte), entre ellos el
vicerrector Jaime Sorin. Además de sectores
independientes, también estarán presentes sectores de izquierda,
En las comisiones de debate que se reunieron en los últimos meses para consensuar los proyectos de reforma, se produjeron algunos acuerdos que anticipan en qué aspectos habrá avances. La comisión de presupuesto produjo el despacho de un proyecto único para modernizar y adecuar a las leyes vigentes el manejo presupuestario, patrimonial y administrativo de la universidad, centralizado “bajo la dependencia del rector”. En las otras tres comisiones hubo distintos niveles de consenso pero quedó abierto el debate, sobre todo en los temas vinculados a la forma y la representación en los órganos de gobierno. Entre otros temas importantes que se acordó reformar se encuentran: la reorganización del CBC –al que se pretende dar mayor grado de institucionalidad–, organizar un sistema único de bibliotecas y dar nuevas atribuciones al Consejo Superior para que funcione como un ámbito que defina pautas estratégicas de carácter plurianual para la universidad.
Hasta el lunes a la mañana quedará abierto el
interrogante sobre si los estudiantes enrolados en la izquierda dejarán que se
realice el encuentro. Con el argumento de que
Un conjunto de agrupaciones del sector kirchnerista estudiantil también llamó a una movilización hasta el Nacional de Buenos Aires, pero con posturas diferentes a las de la izquierda. En diálogo con este diario, dirigentes de organizaciones de este espacio explicaron: “No se está discutiendo la cuestión de fondo, que es la necesidad de vincular a la sociedad con el debate acerca de qué universidad queremos”.
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Universidad|Viernes, 03 de Agosto de 2007
Las autoridades de las facultades
de Ciencias Sociales, de Filosofía y Letras, de Arquitectura y de Ciencias
Exactas plantearon una postura conjunta frente a la asamblea de
- “Queda absolutamente prohibida la aplicación de
derechos, tasas o aranceles que pudieran recaer sobre la actividad académica de
grado” o sobre actividades de formación de los trabajadores de
- Propone “un conjunto de mecanismos de control para una gestión transparente y oportuna”.
- “Organizar el ciclo inicial garantizando el derecho a la ciudadanía universitaria a los integrantes del actual CBC.”
- “La necesidad de que los docentes auxiliares
sean efectivamente reconocidos en su importancia” y “su inclusión efectiva y
adecuada en los organismos de gobierno de
- “La democratización en la conformación de las listas de profesores.”
- “Un tópico no menor, y que reconoce la necesidad imperiosa de democratizar el derecho a la ciudadanía universitaria, es aquel que atiende a la situación de los docentes interinos.”
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Ultimas Noticias|Lunes, 06 de Agosto de 2007
Durante la primera etapa de
La reunión, que contó con la presencia de 204 asambleístas de los 236 inscriptos para el plenario, ratificó por mayoría cuatro resoluciones relativas a la conformación de comisiones que trataron con anterioridad los proyectos de reforma del estatuto vigente desde 1958.
Sin embargo, no se pudo avanzar en el debate por
las modificaciones integrales al estatuto, en especial en lo vinculado a las
formas de gobierno de
Las demoras, que derivaron en el cuarto intermedio,
fueron causadas por las constantes interrupciones con cánticos e insultos desde
el sector de los estudiantes, en oposición a
Ese sector, integrado por agrupaciones de izquierda, pretende que se llame a un plebiscito vinculante para que "todos los estudiantes, docentes y no docentes puedan expedirse" sobre los cambios, según manifestó uno de los dirigentes.
La sesión debía comenzar a las 9, pero los
integrantes del plenario permanecían a esa hora fuera del aula magna del
Colegio, mientras estudiantes de
Minutos después, la columna de alumnos entró al
colegio y subió por las escaleras hasta el primer piso, lo que llevó a los
asambleístas presentes a apurar su acreditación a
Cuando Hallú se disponía leer el orden del día, su alocución fue interrumpida, ya que los estudiantes tomaron el micrófono y el asambleísta y dirigente estudiantil Agustín Vanella pidió un repudio a lo ocurrido el pasado 18 de diciembre último, cuando Hallú fue elegido rector en una sesión en el Congreso Nacional.
Pasadas las 12:30 y ante un clima de tensión
creciente entre los estudiantes, Hallú se levantó de
su asiento y se retiró del recinto por unos minutos, momento en que le
arrojaron algunos huevos, lo que él atribuyó a los trabajadores del Hospital de
Clínicas, que depende
Al retornar el rector se votaron en forma nominal las cuatro resoluciones mencionadas y se puso en consideración del asambleísta Aníbal Franco el pase a un cuarto intermedio hasta horas de la tarde.
Poco después de las 16,
Universidad - Martes, 31 de Julio de 2007
Por Julián Bruschtein
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En
Los estudiantes de
“Hay una crisis de la autonomía orgánica –explicó
a Página/12 Francisco Naishtat, doctor en Filosofía y
profesor en la carrera de Ciencias Políticas (UBA)–.
Porque, por un lado, el gobierno colegiado que caracterizó a la universidad a
partir de
La desarticulación de
Naishtat plantea un
cambio en el eje de la disputa. “La pelea contra un frente externo –la
violación de la autonomía, por ejemplo– planteaba una
unidad de todos los actores de la comunidad. Pero después del 2002, cuando
el radicalismo se desarticuló, quedó un vacío de poder. Esto generó una
apertura al movimiento estudiantil de izquierda que plantea formas de gobierno
no colegiadas, sino el ‘un hombre igual a un voto’, que entra en colisión con
En la visión de los dirigentes de
Sobre la postura de la izquierda Toer opina que “es cierto que existen sectores corporativos que se reproducen a sí mismos, pasa en todas las instituciones. Y uno los puede cuestionar cuando elabora un proyecto alternativo, pero este proceso de elaboración está ausente o recién está empezando a madurar”.
¿Por qué la protesta asumió la forma del
bloqueo y la toma? “Frente a tanto escepticismo, grupos pequeños que en
las elecciones no llegan al 1 por ciento, con un acierto por su insistencia y
su capacidad militante ocupan un espacio bastante vacío. Pero no se puede
hablar ni siquiera de un activo estudiantil como existía en otros tiempos, que
era representativo de un cuerpo más extendido. Tienen esta capacidad de generar
una gravitación un tanto espectacular porque el resto de la escena está en
estado de semiparálisis.” Toer concluye
que, en realidad, “los estudiantes no están cuestionando masivamente esta
universidad. Lo que predomina es en todo caso un desconcierto, pero no una
impugnación. En vez de facilitar que se constituyan escenas para el debate,
donde se respeten los procesos de maduración y de recuperación de la iniciativa
por parte del estudiante común, estas situaciones generan una idea de necesidad
urgente”. En ese sentido, Naishtat cree que “hay
una enorme cuota de estrategia que lleva implícita una gran irresponsabilidad
sobre la institución. Se busca lograr notoriedad e impacto sin tener en cuenta
el daño que se produce”. Y, no obstante, rescató que, en el caso de
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Universidad Martes, 31 de Julio de 2007
- En mayo del año pasado, la crisis llegó a
- En
- En mayo de este año,
- En
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Desde que se tuvo certeza de que la doctora Marilena de Souza Chauí,
presidenta del Consejo de Educación de Brasil, estaría entre los destacados
invitados especiales al Segundo Congreso Internacional Extraordinario de
Filosofía (SCIEF), en
Marilena Chauí ha
realizado numerosas tareas académicas en todo el mundo y fue becaria del
gobierno francés (Université de Clermond-Ferrand y Université de París - Sorbonne). Es Doctora en Filosofía y Profesora Titular de
Las especialidades disciplinarias de la doctora Chauí son Historia de
Chauí también es una intelectual comprometida con la
defensa de los derechos civiles en su país. Ha sido co-fundadora
del Partido de los Trabajadores (PT) y secretaria de Cultura de San Pablo por
el PT.
A los estudiantes
universitarios de
HACIA UNA NUEVA REFORMA UNIVERSITARIA.
Por Fernando Ramón Bossi, Secretario de Organización del Congreso Bolivariano
de los Pueblos.
El
carácter latinoamericano del movimiento trascendía las fronteras de
"Las
universidades han sido hasta aquí refugio secular de los mediocres, la renta de
los ignorantes, la hospitalizació
senil.
Por eso es que la ciencia frente a estas casas mudas y cerradas, pasa
silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático. Cuando en un
rapto fugaz abre sus puertas a los altos espíritus es para arrepentirse luego y
hacerles imposible la vida en su recinto. Por eso es que, dentro de semejante
régimen, las fuerzas naturales llevan a mediocrizar
la enseñanza, y el ensanchamiento vital de los organismos universitarios no es
el fruto del desarrollo orgánico, sino el aliento de la periodicidad
revolucionaria"
Tras
dos décadas de feroz neoliberalismo, la educación se deterioró en todos sus
niveles y la ola privatista aún sigue ocupando espacios destacados en muchos
países de la región. ¿No es hora de preguntarnos qué
Universidad realmente queremos y necesitamos?
tecnológico-cientí
En
aquellos países donde se han roto las cadenas del neoliberalismo y aparecen
proyectos nacionales es de vital importancia contar con una Universidad que
responda a esos proyectos liberadores. "El vino nuevo no puede guardarse
en odres viejas", enseñaba hace dos mil años el maestro nazareno. ¿
¿Y los docentes actuales, formados en una Universidad
al servicio de los intereses antinacionales y oligárquicos no
deberán,
en muchos casos, revalorar sus títulos adaptándolos al proyecto soberano y
popular? ¿Seguiremos formando a nuestros economistas con los manuales del
neoliberalismo, a los historiadores con los textos de la historia oficial
sacralizados por la cultura dominante, a los médicos bajo el patrocinio de los
laboratorios multinacionales y a los arquitectos para diseñar casas lujosas?
El
movimiento estudiantil latinoamericano caribeño fue duramente golpeado durante
las décadas del neoliberalismo. Es una realidad que la fuerza que tenía el
estudiantado de las décadas de los 60 y 70 está menguada. Pero es cierto
también que la juventud de Nuestra América tiene mucho aún qué decir y hacer.
Los estudiantes en general, y los universitarios en particular, deberán ser
artífices de la nueva sociedad que comienza a configurarse en algunos
países de
protagonistas de las nuevas gestas libertarias y unionistas que comienzan a recorrer
el subcontinente americano. Es urgente que se
produzca una nueva Reforma Universitaria y nadie mejor que los estudiantes
universitarios para convocarla.
Ayer
los vientos de rebeldía universitaria soplaron desde Argentina. Hoy, desde
La
nueva dirigencia estudiantil bolivariana tiene la palabra. El Congreso
Bolivariano de los Pueblos se ofrece humildemente a apoyar la iniciativa
unionista e independentista.
"En toda América latina, la universidad está en camino hacia su
destrucción como institución social y hacia su transformación en una
organización cuyo único vínculo es el mercado. Con variantes, éste es un
fenómeno global." Más conocida por su actividad académica y filosófica, y
por haber sido, junto con Lula Da Silva y otros, fundadora del Partido Dos Trabalhadores (PT) de Brasil, Marilena
Chauí también tiene una aguda mirada sobre la
situación universitaria. En esta entrevista con Página/12, analizó cómo la
universidad crítica de los 60 llegó a transformarse en un "engranaje de la
máquina del capital", en los 90. Y cómo, en este pasaje, perdió sentido el
viejo concepto de autonomía.
"Hoy se quiere transformar a la universidad latinoamericana en una
copia menor del modelo norteamericano --dice--. Destruyendo un pensamiento
independiente, dando una formación mínima y privatizando la universidad",
completa Chauí, que fue secretaria de Cultura de San
Pablo (1989-1993) y, desde 1967, es profesora de filosofía en
--¿Cómo se llegó a esta situación?
--En cada etapa histórica se produjo una adecuación directa entre universidad y reproducción del capital. A principios de los 60, la universidad pública asumió una postura muy crítica. Esa universidad fue reprimida por la dictadura en toda la región. En Brasil, el sustento social de la dictadura fue la clase media que, a la vez, quedó alejada del centro de poder. En compensación, se le dio prestigio y ascenso social a través de la educación. Así, surgió la universidad de masas, destinada a garantizar el diploma para la clase media. Y para abrir la inserción profesional se fue tejiendo un lazo con las empresas. El objetivo de la "universidad funcional" fue pacificar la clase media y ofrecer a las empresas mano de obra altamente calificada.
--¿Hasta cuándo dura ese modelo de "universidad funcional"?
--En los 80 el mercado se satura y surge la "universidad de los resultados". Las empresas empiezan a invertir directamente en la universidad bajo la lógica de la "calidad total" del capitalismo japonés, según la cual son los propios operarios los responsables de la producción. La universidad es llamada a producir en dos sentidos: asegurando cantidad (se empieza a calificar la productividad sobre la base de la cantidad de tesis, congresos y publicaciones producidos) y asegurando a las empresas un uso inmediato de las investigaciones que financian. Esta universidad sumisa tiene correspondencia directa con lo que el sindicalismo ya había hecho con los trabajadores: lograr que no critique, que deje de actuar como clase.
--¿Qué consecuencias trajo ese proceso en el interior de la universidad?
--Una profunda degradación. La universidad se va fragmentando, constituyéndose en sectores aislados, sin comunicación. Y empieza a validarse a sí misma dando un valor positivo a la capacitación requerida por el mercado. Los sectores irrelevantes, incapaces, arcaicos y utópicos pasan a ser los que defienden el carácter público de la universidad. Los sectores importantes, modernos, productivos y capacitados (usaban esas expresiones) eran Administración, Química, Medicina, Física e Ingeniería. Las arcaicas y utópicas eran las Ciencias Humanas, Filosofía, Letras.
--¿Cómo analiza los cambios de los 90?
--El neoliberalismo entra de lleno. La nueva definición de universidad la trae un proyecto del BID, en 1996. El "Plan estratégico para universidades de América latina y el Caribe" dice que las universidades son arcaicas, incapaces, demasiado dependientes del Estado. Y que por ellas el Estado descuida la educación básica. Eso es mentira: la enseñanza primaria y secundaria había sido privatizada en los 70. El BID les asigna cuatro funciones a las universidades: centros de excelencia para la investigación a largo plazo y financiados por el Estado; otra de reproducción escolar (formación de nuevos profesores), también con financiación pública; y la formación de profesionales, financiada por las empresas. Ellas determinan las currículas, los programas y qué sectores deben recibir inversión. Si creen que hay que eliminar ciertos sectores, lo hacen. Esto está en proceso hoy.
--¿Y la última función?
--La formación en el cortísimo plazo, en menos de tres años, de técnicos para el mercado. La inversión es enteramente privada. Una vez obtenido el título, y para competir mejor, se le agrega valor haciendo cursos superiores en distintas disciplinas: un semestre de literatura, otro de matemática moderna y otro de introducción a la filosofía.
--¿Qué modelo de universidad resulta?
--Una universidad pensada íntegramente según el modelo de eficiencia del mercado. Funciona como si fuera la administración de una empresa. La única relación que tiene con el mundo exterior es el mercado. Por todo lo demás, se vuelca sobre sí misma, no realiza más ningún trabajo verdaderamente científico, ni cultural, ni crítico. Sólo integra los engranajes de la máquina de capital. Esto está siendo aplicado, con variantes, en todo el mundo.
--Bajo esa hegemonía empresarial, ¿tiene sentido hablar de autonomía?
--Autonomía se torna una palabra perversa que, apropiada por la derecha, es transformada en su negación. Hasta la dictadura, autonomía significaba que la universidad debía organizarse democráticamente, con órganos colegiados y representativos; y que era en sus foros donde se decidían sus políticas. Su relación fundamental no era con el Estado y las empresas, sino con la sociedad. Ahora autonomía queda definida como la capacidad de administrar contratos con el Estado y las empresas. Y, por sobre todo, considerar a la universidad como un organismo con independencia para buscar financiamientos y recursos privados. Lo que fue una bandera de lucha, una definición de un lugar político y social, se transformó en un proceso de inserción en el modelo neoliberal.
--¿Hay alternativas?
--Un poder capaz de hacer todo esto existe porque lo dejamos hacer. Es desesperante ver cómo los estudiantes piensan que la universidad siempre fue así, que ése es su destino natural. La "universidad-mercado" no es una fatalidad, sino una circunstancia histórica. Y podemos decir no. Si se es servil, es porque se quiere serlo, porque se cree que la libertad no vale nada.
Miércoles 24 de mayo de 2006
Opinión
por GABRIEL RAFART
Especial para "Río
Negro"
Desde ese punto de vista,
la iniciativa descentralizadora tendría como resultado primordial
"pluralizar" la política universitaria. Para ello Di Tella considera que es necesario ampliar los márgenes de
autonomía que hoy tienen las facultades o, en su defecto y en un tiempo
próximo, armar una nueva ingeniería institucional creando dos, tres, cuatro
universidades a partir de un desguace consentido de la propia UBA. Recurre al
ejemplo francés después de los sucesos de mayo de 1968.
Habría entonces nuevos
agrupamientos de unidades académicas en condiciones de contener las distintas
tendencias –de izquierda y de las otras– que afectan
a los sectores más politizados de ese coloso universitario. En esa iniciativa
se reconoce, además, una urgencia: dar cauce a esos ánimos no mayoritarios que
hoy constituyen la acción política destinada a bloquear la elección de un
rector pero que también se inscriben en un discurso a favor de la
democratización. Más aún, pertenecen a la lógica de minorías demasiado
intensas pero muy efectivas para los tiempos de protesta virtual. Sector que
sin duda tendrá una segura permanencia en el mediano plazo, en la medida en que
el país siga viviendo su hora de convalecencia en la participación política
y en las dificultades para lograr una acabada institucionalización, según las
reflexiones de Di Tella.
A propósito de estas
minorías intensas, otro prestigioso sociólogo, también destacado docente e
investigador de
Y uno de sus actuales
candidatos a presidirla parece ser parte de ese tiempo político. Por ello
remite a la época de Shuberoff que, en su alianza con
una agrupación que nació progresista y democrática como Franja Morada, terminó
haciéndola participe de una lógica "arribista y corrupta". Otros,
como Enrique Oteiza, creen que para entender
esta crisis se debería bucear en la última dictadura y la incompleta
normalización académica llevada a cabo en los primeros años de Alfonsín.
Más dura frente a estas
minorías intensas fue Beatriz Sarlo al
criticar sus acciones que han sabido producir un sello nativo. Ese
comportamiento político "a la argentina" remite a sectores que,
frente a decisiones mayoritarias, se muestran "gritando que si el
resultado no me gusta, rompo las urnas". Por encima de estas apreciaciones
de coyuntura, es Sarlo quien coloca el tema de la
democratización de la vida universitaria en su preciso lugar. "La
universidad no es una democracia universal" y nunca llegará a serlo aunque
ello no significa que necesariamente deba ser un régimen autoritario o
aristocrático, termina afirmando la destacada intelectual.
No hay dudas de que el
pesimismo de Sarlo posee sólidos argumentos. Aunque
más no sea como argumentación frente a las pretensiones de quienes creen que en
la universidad es posible implementar un tipo de régimen político semejante al
de una democracia fabril. Es que aun los defensores de esta democracia resultan
ser ciegos a ciertos obstáculos infranqueables, diríamos de naturaleza
objetivos, estructurales. Si en el mundo fabril existen diferencias de
habilidades, calificaciones, posiciones –sólo propias de la división técnica y
social del trabajo– y además de compensaciones, entre
tantas, ¿cómo no van a existir diferencias relativamente comparables o, en todo
caso, mayores en condiciones de dificultar la emergencia de una plena
democratización universitaria?
Pareciera que bajo los
eslóganes "ni rectores ni decanos" y "se viene la
democratización" se es un tanto ciego o, como en muchos casos, un
oportunista del discurso –válido naturalmente para quienes tienen avidez de
poder, como sostiene De Ipola– frente a las particularidades de estas
organizaciones. Si la democracia es una definición a favor del ciudadano
abstracto –aunque no debe detenerse en ello pero sí resulta su obligado punto de
partida, de allí los principios que hacen a la igualdad política–,
las oportunidades para una ciudadanía universitaria abstracta resultan de muy
difícil consagración. Es que la ciudadanía universitaria se constituye a partir
de cualidades muy distintas a la mera nacionalidad o a un límite en la edad
para votar y ser votado.
De hecho, su ciudadanía se
obtiene desconociendo dichos atributos y, por cierto, desde cualidades
específicas. Las mismas son parciales, reproductoras de una realidad
fragmentada y conllevan inevitablemente la presencia de jerarquías propias del
saber científico y la producción cultural. Y allí están las distintas
ciudadanías. La del alumno, en la medida que tome sus cursos y los apruebe.
También la ciudadanía del profesor, si ha logrado superar favorablemente alguna
instancia de evaluación frente a pares que le acrediten su condición de
docente. Es importante destacar que a este cuerpo de ciudadanos pertenecen los
auxiliares de docentes y docentes interinos, que han sido relegados a una
suerte de ciudadanía de menor jerarquía y por ello han debido
desnaturalizar la entidad de los graduados. Es que este sector posee su propia
ciudadanía, siempre y cuando se tenga a la vista el diploma profesional.
Seguidamente el investigador, si no es docente, es otro ciudadano
universitario, naturalmente si demuestra su compromiso con la pesquisa
científica en algún laboratorio o en un programa de investigación. Por último
tenemos la ciudadanía del personal que ocupa alguna posición en la estructura funcional
universitaria brindando sus capacidades administrativas y de servicios.
Por ello estamos ante un conjunto
de ciudadanías, en tensión unas con otras, sin oportunidades de fundirse en
una sola cualidad más que la de ser habitante permanente o precario de los
edificios universitarios.
Si bien
estas dimensiones ciudadanas resultan difíciles de traducir en un igualitario y
gobernable mundo político universitario, el problema mayor para la coyuntura
actual se debe debe a la presencia de otra cualidad
para obtener ciudadanía. La acción política parece ser esa cualidad, resultando
constitutiva de las minoría intensas, observándose en los términos criticados
por Di Tella, De Ipola y Sarlo con la acción del bloqueo y del reclamo por
"democratización ya". Paradójicamente, estos ciudadanos de la
acción agregan un nuevo y más duro obstáculo a la posibilidad de una ciudadanía
única universitaria. Es que bajo el principio de la acción se deja de lado, a
través de un impensado desprecio elitista, a las restantes ciudadanías.
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